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Gatos: desmontando mitos

Los gatos, pese a superpoblar las redes con sus andanzas y travesuras, siguen siendo animales misteriosos que no dejan de desconcertarnos. El último fenómeno viral protagonizado por gatos (aunque ellos son un fenómeno viral en sí mismos) es el asunto de los sustos causados por malvados pepinos. ¿Por qué este revuelo? Porque los gatos no dejan de sorprendernos y aún hay muchas cosas que no sabemos sobre ellos, y al igual que en el caso de los pepinos han surgido multitud de teorías, también las hay para otros comportamientos gatunos, y por supuesto no todas son verdad. Hoy vamos a desmontar algunos de los mitos más extendidos.

Mito 1: Los gatos siempre caen de pié

Falso. Los gatos lo que no son es torpes. Tienen mucho equilibrio y flexibilidad y por eso suelen caer bien, pero eso no significa que no puedan darse grandes trompazos. Tenemos la percepción de que pueden tirarse casi de cualquier sitio sin sufrir ningún tGato cayendoipo de consecuencia, pero no es así. De hecho, con el calor del verano, puede suceder lo que es conocido por los veterinarios como “síndrome del gato paracaidista”. La gente deja las ventanas de casa abiertas, ellos se asoman para tomar el aire y pueden distraerse con algún pájaro u otra cosa que llame su atención y acabar cayendo. Aquí el problema surge si no hay suficiente altura para que el gato pueda darse la vuelta con la ayuda de la cola, o bien si durante el trayecto de caída encuentra obstáculos como tendales. Pero además, aún consiguiendo caer de pié, podemos encontrarnos con lo que los veterinarios denominan “el síndrome del gato paracaidista” que suele aparecer a partir de alturas de 7 metros (2 pisos). Este síndrome está formado por las lesiones producidas por el suelo al impactar contra el animal en posición de pié, con lo cual el pecho y la mandíbula son los que absorben más choque. Se le llama así porque durante la caída el gato, para minimizar la fuerza de la caída, intentará hacer una especie de paracaídas con su cuerpo.

Mito 2: Los gatos son criaturas solitarias que prefieren estar solas.

Falso. Es cierto que en general son más independientes que los perros, pero los gatos también son animales sociales. Que no necesiten que estemos encima de ellos todo el día acariciándolos no significa que no disfruten de nuestra compañía. Al contrario, cada gato tiene sus propias técnicas para llamar nuestra atención. Y responden a nuestra voz, aunque no siempre y es probable que cuando no les interese hagan como que no han oído nada.

Mito 3: Los gatos tienen 7 vidas

Falso. Los gatos tienen ese halo de misterio que hace que les dotemos dGatoe capacidades y dones extrasensoriales y divinos como tener varias vidas o ser la reencarnación de personas del pasado. En realidad este mito tiene bastante que ver con el primero. Es tal nuestro estupor ante su supervivencia en caídas que a nosotros nos dejarían siendo poco más que una pegatina en el suelo que nos consolamos pensando que ellos tienen más vidas que nosotros. En realidad, lo que sucede es que tienen una agilidad mucho mayor.

Mito 4: Las mujeres embarazadas no deberían convivir con gatos

Falso. La toxoplasmosis parece ser un gran fantasma acechante del que una mujer embarazada con gato es incapaz de escapar y es más bien al revés. Los gatos pueden contagiarse si salen a la calle y comen carne cruda en mal estado o beben agua infectada. Pero incluso teniendo un gato con la enfermedad en casa es muy difícil el contagio. Para que éste se produzca es necesario que la mujer  entre en contacto con las heces del animal, por donde expulsa la bacteria, y luego se frote los ojos o la boca. En resumen, tomando las precauciones de no limpiar la arena del gato se elimina todo peligro, y eso sin tener en cuenta que la mayoría de gatos en nuestro país son domésticos y ni siquiera salen al exterior. Es mucho más probable que la mujer se contagie comiendo algo en mal estado que a través de su gato. Y prueba de esto son las veterinarias embarazadas, que siguen ejerciendo su labor hasta bien avanzada la gestación sin ningún problema.

Mito 5: A los gatos les dan miedo los pepinos

Falso. Una de las teorías que han surgido con el fenómeno de los vídeos de gatos y pepinos es que los gatos se asuntan porque se creen que los pepinos son serpientes, pero la mayoría de los expertos están de acuerdo en que los sustos simplemente se deben a la aparición de algo desconocido e inesperado en un entorno que ellos consideraban seguro. Además, se da el agravante de que los gatos están disfrutando de su comida y que esegato y pepino momento y ese lugar para ellos es sagrado. Para desmontar este mito hay gente que ha hecho el experimento con otro tipo de frutas, verduras y objetos y el resultado es exactamente el mismo. Nuestro consejo: dejar a los gatos comer tranquilos y evitar darles esos sustos de muerte solo para echarnos unas risas.

Estos son algunos de los mitos más extendidos sobre los gatos. Vamos, que no son tan malos como los pintan algunos: ni tienen poderes mágicos ocultos, ni prefieren estar solos, ni odian a los perros por sistema, ni contagian tan fácilmente la toxoplasmosis. Aunque más independiente que el perro, el gato puede ser una mascota cariñosa y agradecida, a la que no hay que sacar a la calle y es extremadamente limpia. Y además, a los que tenemos gatos nos dan un toque de glamour.

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4 pensamientos en “Gatos: desmontando mitos

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  2. Rosa

    Es genial esa nota me encanta porque yo tengo gatitos y perros y todis son un amor, yo los adoro y espero que haya mucha gente que se enseñe a valorar a estos animalitos tan tiernos, di no a la violencia hacia los animales de todas clases.

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