Fuente de la foto: "Winterfelle"

¿Cómo es el Gato Silvestre Bosque de Noruega?

Fuente de la foto: "Winterfelle"

Fuente de la foto: “Winterfelle”

En los años 70, los escandinavos seleccionaron algunos gatos silvestres de Noruega y los hacían reproducirse solamente entre ellos, para conservar al máximo su pureza genética. En 1976 solamente había una decena de Gatos Silvestres de Noruega y, hoy en día, están en el top 10 de popularidad.

¿Cómo se comporta?

El Gato Silvestre Bosque de Noruega es muy sociable, cariñoso y comunicativo. Es activo y curioso, sigue a su dueño para ver qué hace, sobre todo si cambia de habitación. Acoge a los visitantes como un amigo potencial, por eso este minino noruego cae bien a todo el mundo.

Mitad gato y mitad lince, es un gato despierto, pero sin ser agitado. Es en general confiado y muy dulce y cariñoso. Le encanta trepar: es fácil encontrarlo en lo alto de un árbol, mirando el paisaje.

Una buena salud

Por su herencia genética natural, el Gato Silvestre Bosque de Noruega es un animal fuerte y robusto que no conoce enfermedades importantes.  Su pelaje tampoco necesita de muchos cuidados, solamente peinarlo 1 ó 2 veces a la semana para evitar los nudos y preservar su brillo.

Físico

Es un gato de gran tamaño y musculoso. Su cabeza es triangular y sus orejas nos recuerdan a las de los linces, como con pinceles. Su cola es larga y peluda. Su pelaje es denso y, en la zona del cuello, se forma un “collarín”. Parecido al conejo, sus patas traseras son más largas que las delanteras. Sus pies son largos y redondos con mucho pelo.

Si vive en un apartamento, el Gato Silvestre Bosque de Noruega se aburre y se entristece, aunque tenga juguetes para entretenerse.  Necesita la presencia de su familia: está muy lejos de ser un grandullón con corazón de piedra.  Es un verdadero tesoro noruego, sólo tiene de salvaje su aspecto.

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