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Tres hurras por los perros de Amundsen

Los perros de Amundsen le hicieron llegar al Polo Sur 34 días antes que Scott. Y aunque el británico se ha quedado con toda la gloria, aún habiendo llegado el segundo, la hazaña de Amundsen fue increible. No solo llegó antes, sino que no murió nadie de su expedición. Ni siquiera perdieron un solo dedo por congelación. Toda una proeza en aquellas condiciones.

Amundsen tenía a su favor lo que probablemente le llevó a la victoria: el sentido práctico de un pueblo, el escandinavo, que ha aprendido durante siglos a sobrevivir en una tierra hostil sin contemplaciones ni formalismos sociales. Roald Amundsen era un marino, pero sobre todo era un apasionado aventurero y explorador. Consiguió ser el primero en cruzar el Paso del Noroeste, que es la ruta marítima que conecta el Atlántico y el Pacíperros polo surfico a través de la red de islas al Norte de Canadá. Le llevó 3 años. Durante ese tiempo, estuvo en contacto con una tribu inuit, de la que aprendió técnicas de supervivencia en el invierno ártico, como la construcción de iglús o la forma eficiente de conducir los trineos tirados por perros. Todo lo que aprendió en esta época demostraría ser clave para su supervivencia en el Polo Sur más tarde. Amundsen no era un tipo carismático. Odiaba la publicidad y tenía problemas para financiar sus expediciones por su mal carácter. Tampoco tenía un gran interés científico, y prácticamente no recogió muestras minerales durante la travesía al Polo Sur. Pero no solo llegó el primero, sino que además volvió para contarlo.

Por el contrario, Robert Falcon Scott representaba la utópica superioridad británica, el líder no solo de una expedición sino de toda una forma de vida. Scott se creía representando un orgulloso sistema, el británico, que tan buenos resultados les había otorgado en otras zonas del planeta, pero que no fue suficiente en el cruel ámbito antártico.

amundsen perrosEn contra de la creencia de los británicos, que no se fiaban de los perros y prefirieron organizar el transporte sobre todo con ponis siberianos, Amundsen encargó 100 perros groenlandeses, raza conocida por su resistencia y capacidad de trabajo. Su plan era usarlos para el transporte, y además como fuente de comida para los hombres y otros perros si se hacía necesario. La ropa de la expedición noruega la diseñaron siguiendo las ideas de los esquimales, a base de pieles de renos y lobos, y las botas que usaron durante la travesía eran el resultado de dos años de pruebas y modificaciones del propio Amundsen. El noruego no contó con mucho apoyo en su país y tuvo que hipotecar su propia casa para comprar los suministros.

El viaje desde la bahía donde estaba anclado su barco hasta el Polo Sur y vuelta le llevó a Amundsen 99 días, 10 menos de los que tenían previstos. Habían seguido una ruta desconocida que no había sido explorada antes, y estuvieron 3 días en lo que suponían era el Polo Sur calculando y recalculando la posición exacta. Allí dejaron una tienda de campaña con provisiones y una carta para Scott. Habían recorrido 3.440 km.

perros polo surCon los hombres partieron 52 perros, de los que solo regresaron 11. La idea original de Amundsen, brillante aunque escabrosa, fue usar los perros como alimento autotransportado. Los usaron hasta bien avanzado el viaje cuando había que llevar mucho peso, pero luego sacrificaron a más de la mitad de ellos para alimentar a los hombres y a los restantes perros. Con esa carne fresca, no solo tuvieron que transportar menos provisiones desde el inicio, sino que además el consumo de carne fresca les permitió prevenir el escorbuto. Los expedicionarios contaron después que solo el más puro instinto de supervivencia consiguió que sacrificaran a los perros. Meses de convivencia en condiciones extremas había vinculado para siempre a los hombres y las bestias.

Amundsen nunca se recuperó del amargo sabor de su victoria en la carrera al Polo Sur. Aunque fue el ganador indiscutible de la gesta, la admiración popular se volvió a Scott y sus hombres, que aunque peor organizados, y víctimas de su propia arrogancia, murieron como héroes y mártires, a lo que contribuyeron especialmente las cartas escritas por el capitán hasta justo momentos antes de morir. Scott representa, todavía hoy, la persecución de los sueños, la lealtad entre caballeros y el interés de la ciencia por encima de todo. Aunque en los últimos años se han re-evaluado ambas carreras al Polo Sur, y se han visto los errores de organización y de liderazgo del Capitán Scott y su responsabilidad en la muerte de sus compañeros y la suya propia, finalmente su fracaso se ha achacado, principalmente, a la mala suerte.

Amundsen perrosAún después de haber ganado la carrera al Polo Sur, Amundsen continuó explorando y abriendo nuevas rutas en territorios helados, y formó parte de la primera expedición en sobrevolar el Polo Norte. Murió explorando, como era de esperar.

Los escritos de Scott convirtieron la victoria de Amundsen en una mera cuestión de fechas. Llegó el primero, pero sin gloria. Antes de conocerse la muerte del Capitán Scott, la Royal Geographical Society británica organizó una gala para homenajear al ganador Roald Amundsen. Durante la cena, alguien hizo un brindis que resume, aunque injustamente, la percepción general de la hazaña del noruego: “¡tres hurras por los perros!”.

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